La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, llevó al escenario nacional la confrontación política que mantiene con su antecesor, Jaime Bonilla Valdez, al afirmar que fue víctima de una “emboscada psicológica” orquestada por el exmandatario en torno al caso de la revocación de su visa estadounidense. Durante una entrevista en el programa Los Periodistas, transmitido por Sin Embargo, la mandataria sostuvo que los hechos ocurrieron en 2025, cuando intentó reconstruir la relación política con Bonilla en busca de la unidad de Morena.
Ávila Olmeda aseguró que el acercamiento fue promovido por César Yáñez, a quien identificó como un amigo en común, y explicó que durante esa reunión Bonilla le ofreció ponerla en contacto con personas que supuestamente podían orientarla para atender el tema de su visa. “Fue una emboscada psicológica”, afirmó la gobernadora, quien sostuvo que ese encuentro derivó posteriormente en las llamadas telefónicas y grabaciones que meses después comenzaron a difundirse públicamente.
Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue que la mandataria reconoció haber sostenido alrededor de cuatro llamadas con personas que le fueron presentadas como presuntos intermediarios con vínculos en agencias estadounidenses. Sin embargo, insistió en que desde el principio le parecieron contactos sospechosos y que, precisamente por ello, decidió buscar asesoría antes de continuar cualquier gestión. Asimismo, rechazó que existieran negociaciones con funcionarios de la DEA o el FBI que se le hubiera solicitado información relacionada con temas de seguridad a cambio de recuperar su documento migratorio.
La gobernadora también defendió la manera en que manejó públicamente la revocación de su visa, al recordar que informó el hecho desde el momento en que ocurrió y negó que dicha medida implique la existencia de una conducta ilícita. A su juicio, la narrativa que vincula la cancelación del documento con posibles actos de corrupción o actividades delictivas forma parte de una estrategia impulsada por sus adversarios políticos para debilitar su imagen.
Otro de los temas centrales de la entrevista fue el litigio relacionado con el contrato de Next Energy, firmado durante la administración de Jaime Bonilla. Marina del Pilar aseguró que en ningún momento estuvo dispuesta a negociar el retiro de las denuncias promovidas por su gobierno y sostuvo que la cancelación de ese contrato —cuyo impacto económico estimó en cerca de 40 mil millones de pesos— continuará resolviéndose exclusivamente en los tribunales. Con ello, buscó desmarcar cualquier versión que sugiera un posible acuerdo político entre ambos grupos.
Las declaraciones de la mandataria ocurren en un momento en que el conflicto entre ambos liderazgos ha escalado más allá del ámbito estatal y se ha convertido en uno de los principales frentes políticos de Morena rumbo al proceso electoral de 2027. En las últimas semanas se han acumulado filtraciones de audios, publicaciones periodísticas, denuncias penales y videos protagonizados por ambos actores, configurando una disputa que ya no gira únicamente en torno a la revocación de una visa, sino también al control político de Baja California y a la disputa por la narrativa pública dentro del propio movimiento.
Más allá de las explicaciones ofrecidas por la gobernadora, la entrevista representa un cambio en su estrategia de comunicación. Tras varias semanas respondiendo mediante comunicados y declaraciones aisladas, Ávila Olmeda optó por un espacio de alcance nacional para exponer su versión completa de los hechos, reconocer aspectos que hasta ahora no había detallado —como las llamadas con los presuntos intermediarios— y colocar el énfasis en que todo el episodio fue producto de una operación política diseñada para desacreditarla.
El caso, sin embargo, permanece abierto tanto en el terreno político como en el mediático. Mientras la gobernadora insiste en que fue víctima de un montaje y mantiene acciones legales derivadas de la difusión de los audios, las revelaciones periodísticas continúan apareciendo y la confrontación con Jaime Bonilla sigue escalando, convirtiéndose en uno de los episodios de mayor tensión interna que ha enfrentado Morena en Baja California.

