Ángel Ramírez
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, retomó el debate sobre el impacto que tienen los teléfonos celulares y las redes sociales en la educación, al señalar que el problema no debe reducirse únicamente a decidir si se prohíben o no estos dispositivos dentro de las escuelas.

Durante su conferencia, Sheinbaum planteó que la discusión debe centrarse en cuánto tiempo pasan los menores frente a las pantallas, así como en las consecuencias que este uso puede tener sobre el aprendizaje, la concentración, la salud y la convivencia familiar y escolar.
La mandataria señaló que muchos jóvenes pasan cerca de siete horas al día utilizando el celular, tiempo que, consideró, puede desplazar actividades importantes para su desarrollo, como el ejercicio físico, la convivencia con otras personas, la reflexión y la capacidad de desarrollar un pensamiento propio.
Sheinbaum destacó que el debate tampoco debe abordarse desde una perspectiva partidista, pues recordó que 16 estados del país, gobernados por distintas fuerzas políticas, ya cuentan con restricciones para el uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas. A su consideración, esto demuestra que existe una coincidencia nacional sobre la necesidad de ordenar su utilización.
En la conferencia también participaron docentes y especialistas en educación. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que uno de los principales problemas que enfrentan los maestros en las aulas es la pérdida de atención de los estudiantes cuando tienen acceso libre al teléfono, además de la búsqueda constante de estímulos inmediatos, conflictos derivados de las redes sociales y situaciones de ciberacoso.



Las docentes participantes señalaron que el uso excesivo de pantallas también puede repercutir en el descanso, la concentración, el desempeño escolar, la tolerancia y la comunicación. Una de las académicas sostuvo que las escuelas deben recuperar su carácter de comunidad y colocar el vínculo humano por encima de los algoritmos de las plataformas digitales.
Ante una pregunta sobre la posibilidad de crear una materia específica de alfabetización mediática y digital desde los primeros niveles educativos, Mario Delgado explicó inicialmente que actualmente estos contenidos forman parte de la formación general y no constituyen una asignatura independiente. Sheinbaum, sin embargo, abrió la posibilidad de analizar un esquema específico para enseñar a los estudiantes a utilizar la tecnología de manera crítica y con fines pedagógicos.
La presidenta insistió en que la solución no consiste en rechazar la tecnología, sino en enseñar a niñas, niños y adolescentes a utilizarla de manera responsable. Señaló que las herramientas digitales pueden tener beneficios educativos, siempre que su utilización no sustituya la interacción humana ni otras actividades necesarias para el desarrollo.
Otro de los temas abordados fue la responsabilidad de las plataformas digitales ante fenómenos como las cuentas automatizadas, las granjas de bots, las campañas coordinadas de desinformación y los contenidos generados mediante inteligencia artificial.
Sheinbaum recordó que su propuesta de reforma electoral, conocida como “Plan A”, contemplaba que los contenidos creados mediante inteligencia artificial fueran identificados de manera clara y visible. Explicó que dicha propuesta no fue aprobada y que ya no existe tiempo suficiente para incorporarla a la legislación de cara a la próxima campaña electoral.
La mandataria también cuestionó los mecanismos utilizados por algunas plataformas para mantener a los usuarios conectados, particularmente el desplazamiento infinito de contenidos. Comparó este fenómeno con la regulación del tabaco y sostuvo que no basta con pedir a las personas que tengan autocontrol, sino que también debe discutirse la responsabilidad que corresponde a las empresas tecnológicas.
Respecto a la posibilidad de establecer mecanismos obligatorios para verificar la edad de quienes abren cuentas en redes sociales, Sheinbaum aclaró que actualmente no existe una propuesta concreta del Gobierno federal. Explicó que la prioridad inmediata se encuentra en ordenar el uso de celulares dentro de las escuelas y posteriormente abordar una regulación más amplia de las plataformas.
La presidenta sostuvo que cualquier discusión sobre estas medidas deberá involucrar a madres y padres de familia, docentes, estudiantes y especialistas. El objetivo, afirmó, no sería censurar el acceso a la tecnología, sino establecer condiciones que permitan aprovechar sus beneficios sin ignorar los riesgos que representa para la educación, la convivencia y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.


