Ángel Ramírez / mx.aramirez@gmail.com
Docente señala que la imposibilidad de reprobar estudiantes y las carencias tecnológicas y físicas en planteles complican la formación académica de las nuevas generaciones.
La promoción automática de estudiantes dentro del sistema educativo ha encendido alertas entre docentes. Estos advierten que la medida podría profundizar el rezago académico si no se atienden problemas estructurales. Por ejemplo, mencionan la falta de conectividad, recursos tecnológicos e infraestructura escolar adecuada.
Durante una exposición, un maestro relató las dificultades que enfrenta en el aula, particularmente en el turno vespertino, donde la asistencia y participación de los alumnos es mínima. Explicó que, de un grupo de 36 estudiantes, solo 18 trabajan en línea. De esos, apenas ocho se conectan regularmente y únicamente cuatro entregan actividades completas. “¿Y los otros 30 dónde quedaron? No los puedo reprobar porque no sé si no tienen internet, si falta dinero o si no hay aparato en casa”, expresó.

El docente subrayó que el problema no se limita al desempeño académico, sino que también está relacionado con las condiciones sociales y económicas de los estudiantes. Esto dificulta la evaluación justa del aprendizaje. Señaló que la entrega de apoyos económicos podría ser más efectiva si se destinara en especie. Por ejemplo, mencionó la instalación de internet en las escuelas o la habilitación de espacios tecnológicos para los alumnos.
Asimismo, denunció carencias importantes en la infraestructura del plantel, como la ausencia de biblioteca, laboratorios, áreas deportivas y comedor digno. Además, solo cuentan con dos baños para ambos turnos. Incluso mencionó que un edificio recién construido presenta inundaciones cada vez que llueve debido a fallas en su diseño. Mientras tanto, obras como la barda perimetral permanecen inconclusas.
El maestro enfatizó que los docentes intentan compensar el rezago que arrastran los alumnos desde niveles básicos. Sin embargo, el tiempo en clase resulta insuficiente para resolver problemas acumulados durante años. “En un salón de 36 estudiantes, en 50 minutos, no puedes solucionar la vida”, afirmó, al insistir en que el debate educativo debe ir más allá de la promoción automática y centrarse en las condiciones reales de enseñanza.

