Ángel Ramírez / mx.aramirez@gmail.com
La presidenta de Canirac Tijuana advierte que existe una diferencia considerable en requisitos y costos entre negocios establecidos y vendedores en la vía pública.
La presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) Tijuana, Rebeca Aguilar, señaló que es necesario establecer reglas más claras para la operación del comercio ambulante en la ciudad, ya que actualmente los restauranteros enfrentan mayores requisitos, permisos y costos para poder operar.
Explicó que los negocios establecidos deben cumplir con una serie de estudios, trámites y permisos que implican una inversión considerable, situación que, dijo, no ocurre de la misma manera con los vendedores ambulantes. “A los restauranteros se les exige muchísima estructura, permisos y estudios que hay que hacer, y no es lo mismo para el tema del ambulantaje”, comentó.
Aguilar indicó que uno de los principales vacíos en la regulación tiene que ver con la distancia y el espacio que los vendedores ambulantes pueden ocupar cerca de restaurantes establecidos o sobre las banquetas, lo que ha generado situaciones que deben revisarse. “No está en ninguna parte escrito qué tantos metros de distancia ocuparían de un restaurante establecido o qué tantos metros sobre una banqueta se pueden colocar; vemos minas de gas, mesas y hasta cinco mesas en una banqueta”, señaló.
En ese sentido, consideró que estos temas deben discutirse para lograr una convivencia equilibrada entre los distintos tipos de comercio. Añadió que, más allá de los retos inmediatos, el consejo de Canirac Tijuana está concentrado en fortalecer su estructura interna y en respaldar a los restauranteros de la ciudad.
“Más que reto, nuestro consejo está enfocado en la construcción de cimientos desde nuestro equipo operativo de cámara, que es quien le da el respaldo a los restauranteros, y obviamente en sacar adelante y poner en alto el nombre de Tijuana, porque somos un referente”, expresó.
Finalmente, Aguilar señaló que la diferencia de costos para operar entre un restaurante establecido y un comercio ambulante puede ser considerable, ya que mientras un negocio formal puede invertir alrededor de 100 mil pesos anuales en permisos y estudios, un vendedor ambulante podría gastar cerca de cinco mil pesos.

