Padre de joven violentada denuncia impunidad de las autoridades: “¿Qué esperan, que mi hija muera?” 

Una denuncia por violencia familiar interpuesta desde el pasado 13 de diciembre sigue sin resolverse, mientras la víctima continúa siendo amenazada por su agresor y su entorno familiar.  

Cristóbal Javier Mendoza fue señalado por su entonces pareja como responsable de severas agresiones físicas, incluyendo una en la que presuntamente le abrió la cabeza con un dispositivo móvil. A pesar de las evidencias presentadas y una carpeta de investigación activa, el presunto agresor continúa libre. 

La joven, madre de una bebé, logró regresar con vida a casa de sus padres tras el primer ataque. Desde entonces, se han realizado múltiples acciones legales, incluyendo una orden de restricción que duró 60 días y que hasta el momento no ha sido renovada, aún con las amenazas por parte del agresor y su familia. 

La Fiscalía del Estado canalizó recientemente el caso al CEJUM (Centro de Justicia para las Mujeres), lo cual, según el padre de la víctima, representa una reubicación del caso sin avances significativos. “Lo que buscamos ahora es difusión para que las autoridades hagan algo”, expresó en entrevista el padre de la joven. 

El padre también denunció amenazas por parte del agresor y su familia, quienes, asegura, estaban al tanto del abuso. “Amenazas por parte del padre también, del padre del agresor, pues él y su esposa sabían lo que estaba sucediendo”, situación de constante intimidación que ha mantenido a la joven en un estado de miedo permanente. 

Además, el padre lamentó que la familia del agresor insista en tener contacto con la niña en común, pues dejó claro que no buscan ningún tipo de ayuda o relación con ellos: “Insiste con ver a la niña, pero nuestra familia no quiere ayuda de él, solo queremos que sea detenido”. 

La familia hace un llamado urgente a las autoridades para que se actúe con firmeza y se garantice la seguridad de la joven y su hija. Señalan que no buscan venganza, sino justicia. Ante la falta de resultados, recurrieron a la difusión pública del caso, esperando que la presión social obligue a las instituciones correspondientes a tomar acciones concretas y eficaces.  

“¿Qué esperan? ¿Qué mi hija muera, que la encuentren descuartizada para hacer algo?”, concluyó el padre con profunda desesperación en búsqueda de justicia. 

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