Jornada de 40 horas exige eficiencia, no improvisación: Canacintra
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Ángel Ramírez / mx.aramirez@gmail.com

La reducción de la jornada laboral a 40 horas en México ya fue aprobada en el Congreso, pero el debate apenas comienza en el sector industrial. Alonso Ibarra, presidente de Canacintra Tijuana, dejó claro que el verdadero reto no es el número de horas, sino la eficiencia con la que se trabajen.

“Sí sabemos que lo que aprobaron en el Congreso es una reducción a 40 horas; sin embargo, no quedaron garantizados los dos días de descanso”, explicó Ibarra. Señaló que la distribución podrá darse en distintos días, siempre respetando al menos uno de descanso obligatorio. Es decir, la matemática laboral cambia, pero la operación diaria dependerá de cómo cada empresa ajuste sus engranajes.

Desde el sector industrial, dijo, no existe una postura en contra del bienestar laboral. “Estamos a favor de que los trabajadores tengan el descanso suficiente”, afirmó. Pero subrayó que la prioridad debe ser impulsar eficiencia y competitividad. La apuesta, sostuvo, está en la tecnología: que lo que antes se hacía en 48 horas pueda realizarse en 40 mediante herramientas adecuadas y procesos optimizados.

El dirigente industrial advirtió que la presión fiscal no necesariamente vendrá por la reducción de la jornada, sino por la eventual necesidad de contratar más personal. “Lo que sí puede traer implicaciones fiscales más altas es el hecho de contratar más gente”, puntualizó, en un contexto donde las empresas ya enfrentan incertidumbre económica.

El panorama no es menor. Ibarra recordó que en Baja California se perdieron alrededor de 11 mil empleos en la industria manufacturera durante el último año, y que el 90 por ciento correspondió a Tijuana. Una cifra que pesa como acero en la balanza económica de la ciudad, considerando que la manufactura representa el 50 por ciento del empleo local.

Ante ello, insistió en la necesidad de generar certeza jurídica, especialmente en torno al futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, así como claridad en materia fiscal y laboral. “Tenemos que buscar alternativas para que las empresas se sientan con tranquilidad y puedan seguir invirtiendo en Tijuana”, expresó.

Desde Canacintra, agregó, se trabaja en brindar información estratégica a los socios y gestionar condiciones que permitan no solo mantenerse en la ciudad, sino incluso expandirse. En una frontera donde la economía late al ritmo de las maquilas, cada decisión laboral se convierte en un movimiento delicado dentro de un tablero industrial que no admite errores.