Ángel Ramírez / mx.aramirez@gmail.com
La digitalización de la identidad avanza, pero expertos advierten riesgos sobre seguridad, uso indebido de información y debilidades en la nueva cédula profesional digital.
El avance de la tecnología no pide permiso. Se instala, se actualiza y, cuando menos lo notamos, ya está escaneando nuestros rostros y guardando nuestras huellas en la nube. Para Daniel Avitia Beltrán, presidente del Colegio de Abogados de Tijuana A.C., la digitalización de la identidad mediante datos biométricos es un tema que debe analizarse con lupa y no con entusiasmo automático.

“Sabemos que las tecnologías van avanzando y las modalidades digitales están entrando en todos los rubros. El tema de la digitalización de nuestra identidad con los datos biométricos sí es algo importante que tenemos que tomar en consideración”, señaló. Sin embargo, el abogado subrayó que la principal interrogante no es tecnológica, sino de confianza institucional: ¿qué tan seguros estarán esos datos una vez en poder de los sistemas gubernamentales?
Avitia Beltrán advirtió que la preocupación no solo recae en el gremio jurídico, sino en toda la ciudadanía. “La preocupación principal es que hagan mal uso de los datos privados de cada individuo y eso pueda repercutir en alguna clonación de identidad o en pérdida de créditos bancarios”, explicó, al referirse a posibles escenarios de fraude o suplantación.
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Otro punto que encendió alertas es la migración de la cédula profesional al formato digital. Aunque ahora cuenta con un código QR que permite verificar la información, el documento carece de fotografía. “Al migrar a esta modalidad, ya no cuenta con la plena identificación de la imagen de la persona. Únicamente contiene número de cédula y nombre completo. Si se utiliza como identificación oficial, cualquier persona podría hacerse pasar por otra”, sostuvo.
En un contexto donde la identidad comienza a medirse en pixeles y algoritmos, la discusión ya no es si la digitalización llegará, sino bajo qué condiciones de seguridad y responsabilidad operará. Para el Colegio de Abogados, el reto está en blindar la información antes de pedirla.


