Crisis económica impacta al asalariado por baja inversión y presión fiscal, advierte economista
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Ángel Ramírez / mx.aramirez@gmail.com

La disminución de la inversión privada, el cierre de pequeñas y medianas empresas y la salida de capitales del país están generando un efecto dominó que ya comienza a percibirse como crisis económica en el bolsillo de los trabajadores, advirtió el economista Fausto Quintana González, quien analizó el panorama actual para los asalariados en México y particularmente en Tijuana.

El especialista explicó que el problema debe entenderse desde varias aristas, comenzando por la reducción de la inversión. Señaló que grandes empresas han optado por salir del país ante la falta de certidumbre jurídica, mientras que las pymes enfrentan mayores cargas fiscales y costos laborales que dificultan su operación diaria y, en muchos casos, provocan cierres.

“Por decreto se incrementa el salario mínimo, pero eso impacta directamente en el costo de producción y en el costo laboral, incluyendo seguro social e Infonavit. Las empresas no pueden subir los precios en la misma proporción porque se generaría una inflación mayor”, afirmó, en referencia a las obligaciones patronales vinculadas al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores.

Quintana González destacó que el aumento de 5 por ciento al salario mínimo para 2026, que lo sitúa en alrededor de 441 pesos diarios, resulta insuficiente frente al encarecimiento de la canasta básica. Según explicó, la raíz del problema es la falta de generación de empleos formales, derivada directamente de la caída en la inversión y el debilitamiento del sector productivo.

Añadió que la reducción del empleo impacta en el consumo interno, lo que a su vez disminuye la recaudación tributaria del gobierno federal por conceptos como IVA e IEPS. Ante menores ingresos públicos, advirtió, existe el riesgo de nuevas cargas fiscales que podrían afectar nuevamente a las empresas y al empleo, creando un ciclo económico negativo que termina golpeando al trabajador.

Finalmente, subrayó que sin condiciones de certeza para la inversión y políticas públicas que incentiven la producción, el poder adquisitivo de los asalariados continuará deteriorándose, aun cuando existan incrementos nominales al salario mínimo.