Ángel Ramírez / mx.aramirez@gmail.com
El presidente del Consejo Estatal de Seguridad Pública, Roberto Quijano, advierte afectaciones en comercios, escuelas y empresas; llama a la autocrítica social ante la violencia
La situación de inseguridad registrada recientemente en Baja California ha comenzado a impactar la vida cotidiana de la población. Esto ha generado el cierre de comercios, la suspensión de clases y afectaciones en la operación de empresas, señaló Roberto Quijano, presidente del Consejo Estatal de Seguridad Pública del estado.
Además, él calificó los hechos como preocupantes por sus consecuencias sociales. En este contexto, resulta evidente que una crisis de seguridad está paralizando diversas actividades.
El representante ciudadano explicó que durante un recorrido matutino por la ciudad pudo constatar que algunos establecimientos permanecían cerrados. Entre ellos estaban tiendas de conveniencia y guarderías.
Diversas empresas maquiladoras suspendieron actividades escolares y laborales como medida preventiva. Indicó que este escenario refleja el grado de incertidumbre que vive la población ante los hechos violentos. Esto es consecuencia directa de una crisis de seguridad que ha paralizado la rutina.
“¿Cómo le explicas a un niño de 6, 8 o 10 años que no va a ir a la escuela porque hay violencia en su ciudad? ¿Cómo es posible que lleguemos a eso?”, cuestionó Quijano, al subrayar el impacto emocional y social que estos eventos generan en las familias y en la percepción de seguridad de la comunidad. Lo cierto es que situaciones de crisis de seguridad suelen paralizar múltiples actividades en distintos sectores.
El presidente del Consejo también hizo un llamado a la autocrítica colectiva, señalando que la sociedad civil, el sector empresarial y el sector económico han mostrado actitudes de apatía o tolerancia frente a problemáticas graves de seguridad. Consideró que esto debe cambiar para fortalecer la exigencia hacia las autoridades y la construcción de soluciones. Así, la crisis de seguridad paraliza actividades y obliga a la sociedad a buscar respuestas.
Finalmente, reconoció el trabajo de las corporaciones de seguridad, pero advirtió que los hechos violentos colocan nuevamente a México en el escenario internacional por situaciones negativas. Esto impacta la imagen del país.
“La vida debe continuar normalmente, sin embargo, son hechos que cimbran a la sociedad y que quedan marcados en la historia de México”, concluyó. Cabe mencionar que una crisis de seguridad puede paralizar actividades, dejando una huella que difícilmente se olvida.

