La mañana de este sábado 28 de marzo arrancó movida en el sur del país. Dos sismos, casi con minutos de diferencia, sorprendieron a habitantes de Oaxaca y Guerrero, provocando momentos de tensión y gente saliendo de sus casas aún con el sueño encima.



El primero se registró a las 06:57 de la mañana. Fue un movimiento de magnitud 5.2 que tuvo su epicentro mar adentro, a unos 79 kilómetros al suroeste de Pinotepa Nacional, en Oaxaca. Aunque no fue de gran intensidad, sí se sintió lo suficiente para despertar a muchos y encender la alerta entre la población.
Casi al mismo tiempo, otro temblor de magnitud 5.3 se reportó frente a las costas de Guerrero, a unos 46 kilómetros al suroeste de Ometepec. En esa zona el movimiento fue más leve, pero no pasó desapercibido.
A pesar del susto, hasta el momento no se reportan daños ni personas lesionadas. Tampoco hay riesgo de tsunami, aunque autoridades señalaron que podrían registrarse ligeras variaciones en el nivel del mar cerca del epicentro, sin representar peligro.
Tras los movimientos, cuerpos de emergencia realizaron recorridos para descartar afectaciones, mientras la población retomaba poco a poco la calma.
Estos eventos vuelven a recordar lo impredecible que puede ser la actividad sísmica en el país. Por ello, especialistas insisten en la importancia de estar preparados: tener rutas de evacuación claras, contar con una mochila de emergencia y saber cómo actuar en el momento exacto en que la tierra se mueve. Porque en cuestión de segundos, todo puede cambiar.

