Agatón reabre la puerta al PT y al bonillismo rumbo a 2027
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Obstinada en morder la mano que le dio cobijo político y viabilidad electoral, Claudia Agatón Muñiz vuelve a colocarse en el centro de la polémica. La alcaldesa de Ensenada, quien en diciembre de 2023 juró lealtad a Movimiento Regeneración Nacional tras renunciar a dos décadas de militancia en el Partido del Trabajo, hoy coquetea nuevamente, en silencio y por la puerta de atrás, con el PT y con el bonillismo.

Conviene recordar que, cuando el PT en Baja California fue tomado por Jaime Bonilla Valdez como botín político tras su ruptura con Morena y su confrontación con la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, Agatón fue de las primeras en tomar distancia. En aquel momento argumentó que el partido se había alejado de los principios lopezobradoristas y optó por abandonar la nave.

Entonces se reunió con Ismael Burgueño Ruiz, en su calidad de dirigente estatal de Morena, así como con Armando Duarte Moller. Entregó su renuncia parlamentaria, se puso la camiseta guinda y fue Morena quien la arropó, la impulsó y la llevó finalmente a la presidencia municipal de Ensenada.

Hoy, con la mirada puesta en 2027 y bajo un cálculo frío que asume a Baja California como moneda de cambio, Agatón vuelve a abrir la llave al bonillismo. Los mensajes del PT son claros: visitas a oficinas partidistas, fotografías públicas y la supervisión directa de Bonilla como comisionado político nacional, mientras desde el gobierno municipal se mantiene un silencio que allana el camino a una eventual candidatura petista.

En esta trama aparece Armando Reyes Ledesma, operador cercano y viejo conocido, señalado como el puente que habría tendido la alfombra roja para el regreso de Agatón al PT. Un movimiento que no solo implicaría una traición a Morena, sino también al proyecto que le dio viabilidad política cuando pocos apostaban por ella.

Así se escribe la historia desde el puerto, la llamada cenicienta del Pacífico: una historia que huele a traición. Porque una cosa es el pragmatismo electoral y otra muy distinta es vender lealtades al mejor postor.

 En Mexicali el mensaje ya fue leído con claridad: Agatón actúa por cuenta propia y sus lealtades son circunstanciales. Si para avanzar decidió reabrir la puerta a quien antes señaló por desviar el rumbo del partido, lo hizo sin explicaciones públicas y con la naturalidad de quien apuesta a que la memoria política es tal vez como muchos creen, demasiado corta.