El Gobierno federal analiza una serie de ajustes en la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y en la conducción de la Guardia Nacional (GN), cambios que son supervisados por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en coordinación con autoridades de Estados Unidos.
De acuerdo con información difundida en círculos federales, el principal foco de atención es la Guardia Nacional, corporación que no ha ofrecido certidumbre plena a la estrategia de seguridad bilateral. Esta situación ya había sido advertida por García Harfuch en meses anteriores y habría generado tensiones internas con el general Ricardo Trevilla.
Los movimientos también incluyen posibles ajustes en zonas militares, principalmente en estados del Pacífico, así como cambios en el organigrama de la Sedena. Estas decisiones se aceleraron tras la llamada sostenida el jueves entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente.
Desde Washington, la exigencia no se ha centrado únicamente en la captura de integrantes del crimen organizado, sino en una estrategia más agresiva contra las redes de lavado de dinero que operan en ambos países.
En este mismo contexto, este viernes se dieron a conocer modificaciones en la Secretaría de Marina, entre las que destacan la creación de una nueva subsecretaría, el traslado del Cuartel General del Alto Mando a una Región Naval Central y la transformación del Estado Mayor General en una Jefatura de Operaciones Navales.
Los ajustes cuentan con el aval del Gobierno estadounidense. Incluso, el diario The New York Times reveló que oficiales de Estados Unidos ya operan en puestos de mando en México, información que no fue desmentida por la Casa Blanca. Además, la autoridad de aviación civil estadounidense emitió una alerta a sus aerolíneas para extremar precauciones ante posibles vuelos de aeronaves militares sobre territorio mexicano.

