La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, informó durante la conferencia matutina que se lleva a cabo en Tijuana, que su administración ha impulsado una inversión histórica en materia hídrica para atender uno de los mayores rezagos del estado: el acceso y la distribución del agua.
Acompañada del secretario del Agua, Víctor Daniel Amador Barragán, destacó que estas acciones han permitido terminar con los tandeos en la ciudad fronteriza y sentar las bases de proyectos estratégicos que garantizarán el abasto a largo plazo.
La mandataria señaló que desde el inicio de su gestión el reto fue enorme, pues se recibió la presa con niveles bajos y con alta presión social por los cortes de suministro. Sin embargo, aseguró que con una planeación sólida y la ejecución de obras a través de instrumentos como el Bono Verde, se logró estabilizar el servicio en Tijuana y otras zonas del estado.
“Hoy podemos decir que el problema de los tandeos se acabó”, afirmó.
Entre los proyectos más relevantes, Ávila Olmeda anunció la construcción de la que podría convertirse en la planta desalinizadora más grande de México y América Latina, misma que en su primera etapa será financiada con recursos públicos estatales y federales, dejando atrás el modelo de Asociaciones Público Privadas (APP) planteado en gobiernos anteriores.
El secretario del Agua, Víctor Daniel Amador Barragán, detalló que el Programa Estatal Hídrico 2022-2027 contempla 58 proyectos de infraestructura, gobernanza y cultura del agua, con una inversión estimada en 27 mil millones de pesos. Explicó que estas obras incluyen plantas desaladoras en Ensenada, San Quintín e Isla de Cedros, potabilizadoras, redes de alcantarillado y proyectos de saneamiento, con el objetivo de diversificar las fuentes de abasto y reducir la dependencia del río Colorado.
Sobre la planta desalinizadora de Rosarito, se precisó que tendrá una capacidad de 2,200 litros por segundo y requerirá una inversión superior a los 8,300 millones de pesos. El proyecto contempla además más de 80 kilómetros de tuberías para llevar agua a Tijuana, Rosarito y Ensenada, con un costo adicional de 4,690 millones de pesos. Estas obras, advirtió Amador Barragán, deberán concluirse de manera simultánea para evitar que la planta quede como “un elefante blanco”.
La gobernadora resaltó que, en total, Baja California alcanzará hacia el final de su administración una cifra récord de casi 100 mil millones de pesos en inversión pública, sumando recursos estatales, federales y municipales. “Nunca un gobierno había invertido tanto en infraestructura hídrica como lo hemos hecho ahora”, sostuvo, al destacar que estas acciones impactan directamente en la calidad de vida y en la reducción de la pobreza.
Finalmente, se informó que Baja California cuenta actualmente con una cobertura de agua potable del 97.6% y de alcantarillado del 82%. Aunque reconoció que aún hay retos importantes en municipios como San Quintín y Rosarito, Marina del Pilar aseguró que los proyectos en marcha permitirán elevar los porcentajes de cobertura y garantizar un suministro casi continuo de 24 horas, consolidando al estado como uno de los que más invierten en infraestructura básica en todo el país.

